27/5/13

de idas y venidas





Con estos ojos yo vi a la Sibila Cumea
dentro de una redoma que pendía, y cuando los niños le
decían:
Sibila, ¿qué quieres?, ella respondía: Morir quiero.

Petronio, Satiricen


si 
viajo al sur
seré un huérfano

y no quiero

no, 
esa constelación existe

*

cualquier sacrificio
es bueno y justo
cuando hace frío

*

siempre iluminada 
la orilla del mar

y vacía

si emerjo del mar
debo callar

y no puedo

*

huir
no es ir
al lugar donde me llamas

*

colorolor
en el cielo 
como en la tierra

el mar es otra cosa

*

huye,
estás quebrado

no veas el bosque 
como a una ramera

*

las ramas apiladas 
conocen la indiferencia
y a veces
el rumor en los rincones 

*

lo coccíneo es exceso
y no existe

animal, la noche es púrpura

y es tuya

y no es mía


*

más delgado

que no quepa ni el silencio al ir


*

las hierbas en un nido de nubes
las nubes en el nido de las hierbas
tienen sed
el péndulo tiene sed

te conozco 

bienvenido 

*

paso a paso

uno en la tierra
otro en el mar
uno en la tierra
y otro en el mar

cuando se es palabra
se mora en el humo
paso a paso

*

delátame
delete me

*

importa lo escrito

aunque no exista
importa lo escrito 

la vía láctea
sobre tu pelvis
aunque no exista

amanece

*

mecía
mesías

pasó
pasivo

siempre hubo algo
que olvidar

*

frunzo el ceño
y sueño el árbol 

tan parecido a la vida

*

sí, con estos ojos 
nunca vi a la Sibila Cumea

la curva de su hombro
acaba de pasar

y sigue sucediendo



Antonio Medinilla

4 comentarios:

karmen blázquez dijo...

te leo aunque no exista lo escrito, pero desde luego que el "hombro de la sibila acaba de pasar"

Profundo leer tienen tus ojos, querido Antonio, para lo que no está escrito,

abrazo
k

antonio medinilla dijo...

Bienaventurados estos ojos, pues, que la vuelven a encontrar, Carmen. Abrazos, mi querida poeta.

Toni Soldado dijo...

Fantástico,Antonio,fantástico, enhorabuena por ese don, amigo.

antonio medinilla dijo...

Ay Antonio, mil disculpas. Hacía siglos que no pasaba, y recién vi tu comentario. Discúlpame, de corazón. Pronto nos veremos y nos tomamos unas cañas. Abrazos, tocayo.