26/09/07

el SUR-sub (fragmentos, VII)





el SUR-sub (fragmentos, VII)







“Desamparado tú, que me amparabas

cuando buscaba piezas tenebrosas…”

“De tanto comprender lo inaccesible,
me brota un árbol negro entre los años.
Y me siento vencido como el niño
que juega con mujeres espantosas.”

“Ven, dame la mano.

¿Qué mano?”


JUAN EDUARDO CIRLOT












La Dama de la Muerte Viva
Renace,
Y este es mi Padre,
A su lado-

¿Quiénes eran?

Carecen de manos y pies
Para nombrarse compañeros-
El perro que me guarda
Ladra las alas de las nubes
En las almas que pasan
Como tristes collares grises-

Del mismo modo
Adolecen
De pies y manos
Las nubes del Otro Canto
De la vida muerta,
Y de la seca palabra
En la arena-

Nadie a su vez
Las recuerda-
Son como Nos-
Comen como Nos-
Hablan como Nos-
Llueven como lloran-
Ladran por ti,
Compañero ángel-

Hormigas amanecidas
Recolectan espejos,
Tu péndulo, añicos,
La herida de tu sien,
Compañero hombre,
y sigue sucediendo

El ciclo de las disoluciones
Cuando el grillo o la cigarra
Cantan los días de tus noches-
El rumor de lo sido
Presente
Aunque detrás de-

Ya nadie en la nada
Se ausenta por ti-
El mapa que tapa el mundo
Levita entre capas
Que cubren la nada-

El aire abrasa
Cuando las nubes faltan-
La no-vida solloza
En la mujer de la tierra muerta
Que camina a mi lado
Llamándome-

ME TOCA LA MANO-

Gime, mastica el musgo
Entres rocas arrodilladas,
Bajo la niña de la estrella muerta
Que camina a mi lado-

ME LLAMA NO-

En el yermo de la nada,
Manos informes
Nombran, señalan
El Sur de tu Sub-

De la mano
En lo sin,
Mi no ser sustantivado
DesALMA tu carne
En las disoluciones-

CorazoNADA-
¿Hablás?

Hoy pasearemos de la mano-
Pasaremos de largo y dentro-

Dinos qué mano qué senda,
Quién nombra,
Compañero sin compañero sin-

Cuadro,
Redondez,
Te reconozco-

El orgullo de ser brizna
Te devasta-

Cógeme, Agote, Cagot,
Y luego
Cógeme de la boca de la mano-
Lo hemos perdido todo,
y pasearemos felices en lo no-

Dos continentes tres fingidores
-la unidad rota, a salvo-
Contenidos en lo nunca-

Si el bosque pétreo
En la llama helada
No crece,
No hay Cruz sino cruces
Entre la vida y la muerte-

Gab, en la hora señalada
No soy tú
Sino tu no-

A tu izquierda no-
A tu derecha no-
Al fin te encuentro,
Angel mío,
Vertical a la nada,
Mientras quemas
Tus horas
Entre nubes solas
Entre rotas olas-

Las alas son rejas-
Se secan las algas-
Las bodas de Sin Canaan,
Las nadas-con
Que beso en la pared,
Redondez que se ahonda
En la espiral de la ausencia-

En la hora señalada
Recibo la carta cartaginesa
De ceniza e irresoluciones-
La llama de la ausencia
En la llama del poema-

De tu carta imposible
Como color y olores, Irene,
Otra vez real
La maleza humana-
Viva misiva-
Muerte misiva-
Muerte viva-

Celebraron las nupcias
Cuando disparé mi alma-

Sin del cieno tú,
Hocico el cielo sin
Pasos-

¿Recuerdas el Pasodoble
Los tiempos simples
Para hallar lo sin-lugar,
El-nuncal, Estrella?

Su café-
Su coñac-
Su gesto de no
y nunca nada ni-
Su espera,
El disparo,
La enésima lectura,
Creí que brindarían
Un bienestar a los rincones
Cuando me miraste, Estrellita,
En el espejo,
Y sigue sucediendo
Al Sur de la muerte-

Al Norte de lo no
Me observa mi niña/hoja-

Cuando la tristeza presta
Venga y venza, venga
Sobre la hierba roja de la sangre,
Inscríbeme en la piedra
Con tu caricia, Estrellita,
En la carencia-

La nube que aúlla el perro,
Agustín-
El nombre que señala el péndulo,
Estrellita-
El disfraz del rostro humeante,
Betê-
El alma que refleja el cieno,
Belle-
El movimiento del rey muerto,
Antonio Block-

La integridad de mil trozos
Cada cual
Respecto al otro
Fiel a
Los tramos de sus trozos,
A sus trazos destrozados-

Versos en mente-
Versos mienten
Versus Nada-


Otro bardo otro averno
Otro bosque de nubes
Otra batalla de estratos y flores-

Indagué cuando no
Quién era la dama
Que deriva verde en el río,
Como la flor
En la sombra del pantano
De mi mano-

¿Quién era la mujer
Que no reconoció?

Perdonadla-
Tuvo sed de ser
Entre zoom y bambalinas-
Bebió de la maNO, Bestia-

Recé que llegara
Y no llaga-

Nos cincela
En la arena
Tu retorno sin-

La carta como el vaso,
Corriente
Ya sin letras naufraga
En el río-
Escruta el fondo,
Peces de escritura-
Algas vivas que mecen
La muerte viva,
La vida perdida-

Donde el bostezo del nenúfar
Recordara el milagro,
Las algas vivas mecen lo muerto
Que anduvo sobre las aguas-

Hermanas,
Si los barcos de nuestro padre
No hubieran naufragado,
Existiría el Mar-
La vida en Marte-

El dolor amarillo,
La página
Que abandonó-
Negra como la letra
Que apenas reconozco-

Duele sin alas,
Compañero hombre-

Duelen tus números
Consecutivos,
Pierrot del cielo sin-

¿Ángel del Hombre, estás enfermo?

La lánguida espada al alma
Duele como el cielo sin ti,
Compañero Nuncal-
Tu padre llora en el desierto-

Por qué creer en las larvas,
En el poder del humo,
En la partida de ajedrez-
Por qué creer la nada-

Las alas alistaban
Sus bordes quemados-
Obvio que la entrega
Desesperada al vórtice
No fue causa sino consecuencia-
Cual hojas tiene el árbol
Que podan de tus ojos-

No era necesario creer-

Luego de aquel
Diálogo,
Nos hablamos
Por vez primera
Aterrorizados-



La Gaviota, nuestro hogar, ha caído en desgracia, como lo yo. Es mi culpa: mi abecedario.
Me escribí todas las noches, toda la noche sin. Me escribía lo no. Así de por vida. Fui la noche que habló. Fui la noche. Era algo. No hablaba.
Ahora entiendo la perspectiva del derrumbe, en todos sus niveles, su discontinuidad. La no-lectura diurna, ante los otros, resultó temible, divisoria, sin acceso a la comprensión, mientras caminaba de la mano de mi hija muerta que caminó junto a su padre muerto que vagó en esta tierra que caminará sin ella, vereda obviamente mortal.

Ya no hay tiempo y sin embargo es la Hora.

Pronto celebraremos su primera comunión. Gustaré la sombra y su sonido de furia. Asistiré, pero no me verán a su lado.
Lo sé: la posibilidad es el Salto a ninguna parte que conociera, anunque soy.
La Creación pisará la creación, y florecerán sus nadas salvajes, sus galas fúnebres, sus algas, sus alas. El sonido previo al inicio donde nunca es lo siempre.

A veces, abecedarios en los vencejos tiritantes del Norte, paseamos sin manos por la Berlín Alexanderplatz junto a sus hombres huecos y solos, o entablamos la última batalla de ajedrez -la inicial- con la Parca a orillas del mar roto como cera, o quemamos mis brazos al matar la muerte -que danza en el castillo que nos espera y que nos delata candelabros al sur de la maNo, o me asombro cómo dispara osada en mi sien -una vez más, iNocente- mientras ladra el Perro que mengua, o desciende -como el nomundo manda- encarnada a la luz de su cama crisantemo. Sé NO, le digo y le digo y le digo.

Uñas sucias de elefante ante el espejo donde le rompo la espalda a mi hija maga.

Estaré a tu lado sin ser visto, lo sé, sin ser, sin verme.
La Gaviota ha caído en desgracia para que tú emerjas sin nacer, Estrellita, a la viva muerte de tu padre ciego, éste que nos lee.








*"agote, cagot"

Antonio López Medinilla




6 comentarios:

Gabriela Bruch dijo...

Antonio : estremecedora poesía, que llega partiendo al medio toda sensación de cordura.
desde Argentina

antonio medinilla dijo...

Bienvenida, amiga, a esta rotura que sigue sucediendo.

Abrazos míos y de tu tocaya.

Antonio.

karmen blázquez dijo...

Antonio, voy poco a poco, pero ya ha prendido en mí la "sonoridad musical de la palabra" de tu palabra, y de las imágenes que se aúnan con ella,
y gracias muchas, por ponerme en tus alas, yo en cuanto vuele, jejeje, lo haré,
Abrazo en "arrecife de ti, del no de mí" y en cualquier sitio
k

antonio medinilla dijo...

Sea, compañera K, en el lugar que tú y yo sabemos.

Irene,
Estrellita ya te conoce-
Gesto del no-mundo-

Abrazo sur, Antonio.

pepe montero dijo...

Ágil fachada, larga sombra. Un complejo escalón de acanalado cuerpo muy por encima del clásico blog: Metal precioso, luces sin neón, abundancia de tiempo para peinar las ondas de Estrellita Castro sin rizar el rizo. Se agradece tu trabajo; maná que mana, que funde y hunde, que proclama y ama, se saborea y alborea el

sol
re
si
duo.

antonio medinilla dijo...

Gracias Don Pepe, por tan excesivas palabras. Con afecto, compartiendo el sol residuo. Antonio.